POEMA A MI
PADRE ANTONIO ABEL
Recuerdo aquella tarde
que del campo
me traías,
yo te tiraba
papeles,
en bolitas
que yo hacía.
Tú te hacías el engañado…
y después
fresco reías.
Recuerdo
querido padre,
los
garabatos que hacías.
Con un seis y un cuatro
la cara de
tu retrato,
Escritoras
serás un día…
Yo te miraba
risueña
Y tu guiño
me ofrecías.
Largas tardes de verano
con las
cartas en la mano,
brisca, burro o las cuarenta.
¡Qué
recuerdos que me quedan!
Querido
padre, los años…
van pasando
aquí se encuentra
tu hija que
no te olvida,
escritora
fantasiosa,
de nombre
llamada Rosa,
la esencia
que dio tu vida.

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